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“ PARRILLAS DE BUENOS AIRES." Pietro Sorba.Dos Hermanos, Carolina y Facundo, relevaron en 2008 el claudicante negocio de unos amigos que habían instalado este restaurante un año antes. Con algunas modificaciones armaron un lugar acogedor y agradable que responde a los clásicos patrones porteños que, en muchos casos, se aplican a las parrillas. Música de tango o alguna aria de Pavarotti crean el clima adecuado.El local es chico, quizás haya más lugares en las mesas de la vereda que adentro. Parrilla a la vista, pizarrón con las especialidades del día y de la casa que recorre el perímetro del local y una buena dosis de fotos antiguas son los principales protagonistas de la decoración. La bienvenida es cálida y acogedora. Todos tienen una actitud muy gentil. Es algo que se percibe de inmediato y es confirmado por los tentempiés que la casa ofrece mientras el cliente espera su pedido. Nada mal la crema de berenjenas y la empanadita de copetín. Absolutamente recomendable la brochette de provolone, el queso bien fortachón, de sabor intenso pero para nada invasor.Carolina enfatiza que tanto el ojo de bife como el bije de chorizo se presentan y son cortados con cuchara a la vista del cliente como demostración de la terneza y de la bondad de las carnes que aquí se sirven. No faltan los cortes clásicos con el asado a la cabeza y una muy bien surtida tabla de carnes con asado, vacío, entraña y bondiola. Finalicen con los zapallitos en almíbar de mamá Susanita apodada "Yayaya" para terminar de disfrutar a fondo de un buen lugar manejado por una familia que entiende de gastronomía. | ||||||||||
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